El mundo del vino avanza más rápido que nunca, en estos últimos años esta ganando, cada vez con mas fuerza, la idea de que el vino procedente de tinas de hormigón conserva mejor sus cualidades que el vino en tinas de madera.

Depósitos de hormigón en las bodegas de Altavins Viticultors

El uso de tinas de hormigón para la gestación y conservación del vino puede sorprender, todos tenemos en la cabeza la idea preconcebida de esas bodegas con hileras interminables de tinas de madera, en forma de barriles, alineadas una al lado de otra. La madera ademas tiene asociadas todo una gama de ideas similares a las del vino, procedente directamente de la naturaleza, neutro, saludable… Conceptos que parecen completamente alejados de la idea que tenemos del hormigón, a todos nos viene la típica imagen de dos operarios con chalecos verdes vigilando un camión que vuelca cemento armado sobre un agujero, innatural, químico…

La realidad, pero, demuestra todo lo contrario, una tina de hormigón bien construida consigue los mismos resultados que la mejor tina de roble, manteniendo el sabor del vino mucho mas puro que esta última. ¿Como es posible?, os podéis preguntar, durante el proceso de elaboración y conservación del vino se utiliza una técnica conocida como la micro-oxigenación. La micro-oxigenación, hablando en plata, es dejar pasar una cantidad mínima de oxigeno. La tina de hormigón consigue este efecto gracias a su micro-porosidad, y ademas al ser un producto neutro, no deja residuos de ningún tipo en el vino, residuos que un deposito de madera es inevitable que deje debido a su corrosión.

La madera pero, no es el único rival del hormigón en la lucha para conquistar las bodegas de vino de todo el mundo, otro material que ha ido in crescendo durante las ultimas décadas es el acero inoxidable, su bajo coste sin duda ha facilitado a ello. Lo cierto es que a la hora de la verdad, el hormigón no encuentra rival en el acero inoxidable, del orden de 350 mas aislante, hecho que facilita el mantener el vino a una temperatura estable durante su proceso de elaboración, temperatura mucho mas irregular en una tina de acero inoxidable. Pasando por la micro-oxigenación, inexistente en una tina de acero.

Todas estas cosas hacen de la tina de hormigón la ganadora de la eterna e interminable batalla sobre cual es el mejor material para producir los vinos más excelentes. Si lo que buscamos es crear el vino mas puro, destacando los sabores de la tierra donde se crió, de la uva que lo moldea, por encima del sabor a madera de roble, entonces, el hormigón es el brillante vencedor.